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Procesadores

El procesador es un elemento clave a la hora de montar un equipo nuevo. Junto con la memoria RAM y la placa base forman el núcleo principal que define el rendimiento de nuestro equipo. Para ello dispones en nuestra web tanto procesadores Intel como procesadores AMD al mejor precio.
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CPU Intel Pentium G4560 3.50Ghz 3MB LGA1151
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CPU AMD FX 8350 4.0GHz 1MB AM3+ 125W
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Procesador AMD Ryzen 5 1500x 3.5GHz AM4
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CPU Intel Xeon E5-2603v4 1.70GHz 15MB LGA2011-3
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CPU Intel Xeon E5-2660v4 2.00GHz 35MB LGA2011-3
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Como elegir el mejor procesador

Elegir un procesador puede convertirse en algo sencillo si sabemos lo que necesitamos y para qué vamos a usar nuestro equipo. Un consejo obvio es que nunca escatimemos a la hora de comprar un procesador. Un ordenador se monta o se amplía con vistas a que dure años, y por eso siempre hay que tener en cuenta que la tecnología avanza. Para ayudarte a elegir realizaremos un pequeño repaso por las características principales de una CPU independientemente del modelo o marca, ya que hay cosas básicas que es necesario saber y que suelen ser comunes a todas ellas.

Núcleos del procesador: Es en lo que más solemos fijarnos a la hora de ver procesadores, pero no es algo tan determinante ya que estos no nos garantiza que cuantos más tenga mejor será. Este punto determina el número de núcleos independientes que trabajan de manera específica en cada proceso. Existen programas que nos exigirán realizar procesos simultáneos y por ello es recomendable tener procesadores con varios núcleos y sin embargo otros precisan más potencia de procesamiento ya que no es necesario el multiproceso puesto que no realizan operaciones de forma simultánea. En este punto tenemos procesadores con 2, 4, 6, 8 y hasta 10 núcleos físicos que trabajan de forma independiente, cada uno dentro de la CPU.

Frecuencia de procesamiento: Es el otro aspecto que se considera fundamental para medir el rendimiento de un procesador. Esta frecuencia se mide en GHz e indica la velocidad de funcionamiento de los transmisores que forman al procesador. En este sentido para comparar procesadores ciñéndonos a su velocidad hay que pensar más en que sean de la misma generación o arquitectura para sacar buenas conclusiones. Por ejemplo un i3-7300T a 3.50GHz con un i5-7500 a 3.40GHz, ambos pertenecen a la misma generación (generación 7, lo indica la primera letra que sigue al guión) y por consiguiente usan la misma tecnología de funcionamiento, a pesar de ser dos procesadores muy diferentes. Dentro de la velocidad de procesamiento también tenemos la denominada frecuencia turbo máxima que hace que la velocidad sea mayor en determinadas situaciones. En el caso de Intel se denomina Turbo Boost (2.0 o 3.0) y hace que el procesador pueda sacrificar el funcionamiento de determinados núcleos para dar más potencia a algunos otros. Así tenemos por ejemplo un procesador Quad Core (cuatro núcleos) i7-6785R a 3.30GHz de velocidad de base que puede llegar a una velocidad de 3.50GHz con 4 núcleos activos, 3.70GHz con 3 núcleos activos, 3.80GHz con 2 y 3.90GHz de velocidad máxima con 1 solo núcleo en funcionamiento.

Memoria Caché: Otro aspecto importante para elegir un buen procesador, pero que en ocasiones es pasado por alto por desconocimiento, es la Caché. Esta memoria es a la que primero recurre el procesador ya que en ella se almacenan los datos más recientes. Es una memoria volátil, como la RAM solo que de un acceso todavía más rápido que esta. Esta memoria caché es exclusiva del procesador y está ubicada en el. Existen diferentes niveles conocidos como L1, L2, L3 o L4. Y viene a marcar la velocidad de acceso a ella siendo la L1 la más rápida y la L4 más lenta. Aun así el acceso sigue siendo siempre más rápido que a la RAM. Incluso cada núcleo del procesador por separado tiene su propia Caché para almacenar información de los procesos propios. Puede oscilar desde los 2MB de los procesadores más básicos hasta los 8MB de los modelos más potentes a nivel usuario, aunque encontrarás también procesadores que pasen de los 50MB como los Xeon E7 para servidores.

Número de subprocesos o "hilos": Esta característica está asociada con el funcionamiento de cada núcleo físico. Viene siendo algo así como si un núcleo fuese capaz de realizar dos procesos a la vez y se dividiese en dos núcleos denominados lógicos. Es una tecnología que Intel ha acuñado como Hyperthreading y que hace que el trabajo de un núcleo se divida en dos procesos que tienen relación entre sí. Es una tecnología relativamente reciente, que no todos los procesadores del mercado la tienen y solo algunos programas están expresamente creados para aprovechar esta peculiaridad.

Overclocking: Es una práctica muy conocida, realizada por entusiastas y jugadores, que hace que aumente la velocidad de reloj de nuestro procesador por encima de las especificaciones del fabricante y consecuentemente tenga más rendimiento. Tiene desventajas como pueden ser un consumo excesivo, acortar la vida del procesador y que aumenta el calor desprendido (esto en ocasiones puede dañar otros componentes o la propia placa). Realizar esta práctica no está prohibido, pero los fabricantes suelen desaconsejarla y normalmente la garantía no cubre los daños por realizar overclocking. A día de hoy existen versiones de procesadores con la terminación K que son ideales para realizar esta técnica o vienen bajo la denominación procesadores UNLOCKED o procesadores Black Edition.

TDP (Thermal Design Power): Se refiere a la energía en vatios que disipa el procesador cuando se trabaja a una frecuencia determinada con todos los núcleos. Para simplificar diremos que es el gasto o consumo de un procesador. Existen versiones denominadas T por parte de Intel de bajo consumo como el caso del i7-7700T, baja el TDP a los 35 W desde los 65 W de la versión estándar. Estos procesadores tienen menos consumo y menor rendimiento pero los hace ideales para equipos con estrictos requisitos de calor o poco ruido ya que con una buena refrigeración pasiva es suficiente para tener la temperatura controlada.

Zócalo: Es importante que la placa base disponga del zócalo correcto para nuestro procesador ya que es un requisito imprescindible para una correcta compatibilidad. Si tenemos una placa antigua y queremos cambiar el procesador posiblemente no podremos usar los procesadores más modernos por tener otro tipo de conexiones. Los procesadores más modernos actualmente son el Socket AM4 por parte de AMD donde montar los procesadores Ryzen y el LGA 1151 de Intel que engloba a todas las familias.

RAM: Cada modelo de procesador soporta un determinado número de RAM, formato y tecnología. Para ello es necesario que todo vaya en consonancia; el procesador, el tipo de placa y tipo de RAM, cantidad a instalar y modo de instalarla.

GPU: Se trata de la parte gráfica que a veces suele llevar integrada una CPU. A día de hoy casi todos los procesadores vienen con GPU pero en el pasado solo los AMD destacaban por esta peculiaridad. En caso de tener gráficos el procesador, nos fijaremos si es suficiente para nosotros y si no es necesario adquirir una gráfica externa. Puntos a tener en cuenta de esta GPU son la resolución, compatibilidad con DirectX y OpenGL, número de pantallas admitidas o si soporta 4K por ejemplo.

A grandes rasgos estas son las principales particularidades a tener en cuenta a la hora de adquirir una CPU sobre la cual montar nuestro equipo o mejorar el que rendimiento del que tenemos con un procesador nuevo, aunque hay más y más complejas.

Los mejores procesadores según uso

Si vamos a casos de usos a nivel usuario son los AMD baratos tipo FX-6300 y procesadores Pentium y Celeron los más recomendados. Con ellos podremos navegar, usar procesadores de texto, visualizar películas y tendremos un consumo moderado.

Si vamos a usar nuestro ordenador exclusivamente para jugar necesitaremos potencia más que núcleos ya que no es necesario la multitarea y la mayoría de juegos usan solo 4 núcleos, por eso recomendamos Pentium de generación Kaby Lake como opción más económica gracias a que ahora cuentan con el Hyperthreading y pasan a tener 4 núcleos lógicos y procesadores i3 de 4 hilos y procesadores i5 de alta velocidad. En este caso el límite está en nuestro presupuesto y lo que estemos dispuestos a montar. En este tipo de ordenadores premia una buena tarjeta gráfica que complemente a todo nuestro equipo por encima de todo.

Para trabajos avanzados o gaming profesional a máximo rendimiento disponemos de los procesadores Ryzen de AMD como una opción potente y económica en relación con los Intel de similares características, los conocidos procesadores i7 en todas sus variantes y los procesadores Xeon como solución para todo tipo profesionales que necesiten potencia y calidad, tanto usando programas avanzados como manejando grandes cantidades de datos.

Elegir el procesador adecuado es una tarea que viene determinada siempre por el uso que le vayamos a dar a nuestro equipo. Es recomendable que cuando vayamos a montar un equipo desde cero tengamos siempre presentes tres componentes básicos como son el procesador, la placa base y la memoria RAM. Tendremos un cuarto que sería la tarjeta gráfica si vamos a dedicarnos a jugar o la necesitamos para un uso más avanzado. Cuanto más en armonía estén estos componentes principales más rendimiento sacaremos a nuestro equipo.